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Abundancia real

Mucho se habla, poco se entiende. Creemos que consiste en tener mucho de aquello que creemos necesitar. Nuestra polarización hacia lo material nos hace limitarnos a eso, pero es algo mucho más amplio y profundo. Ya disponemos de la verdadera riqueza. Y, si en algún aspecto no es así, está a nuestro alcance. ¿En qué consiste esa abundancia? ¿Tenemos salud? ¿Comprensión? ¿Empatía? ¿Amor? ¿Esperanza? ¿Aprecio? ¿Inteligencia? ¿Benevolencia? ¿Solidaridad? ¿Generosidad? ¿Libertad? ¿Posibilidades? ¿Tiempo? ¿Un cuerpo? ¿Sensibilidad? ¿Amistad? ¿Intuición? ¿Sueños? ¿Creatividad? ¿Conocimientos? ¿Capacidades? ¿Agradecimiento? La auténtica abundancia, la que da calidad humana y satisfacciones verdaderas y profundas, es la que irá con nosotros cuando nos vayamos. Si sabemos apreciarla y ponerla en valor, no se pierde, no caduca, no se puede destruir ni nos la pueden robar. La llevamos siempre con nosotros, y solo depende de cada uno hacerla crecer, dejar que llene nuestra vida hasta desbordarnos de satisfacción, alegría y plenitud. O podemos dejarla olvidada porque creemos que nos falta dinero, posesiones, vivienda, trabajo o alimento. Date cuenta de que, con tu abundancia verdadera, puedes obtener lo que necesites de la aparente. Con poco es fácil sobrevivir. Pero, si persigues en exceso lo material, será grande el sacrificio de tus verdaderas riquezas. Así que busca el equilibrio. Todo se complementa si sabemos valorar lo mucho que tenemos.

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