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Allí donde estoy, yo soy.

A quien sabe andar ligero le es fácil mantenerse entero. Si no pones «quieros» en tu mapa, el miedo nunca te atrapa.

Si te sabes sentir ya pleno, ves que nada necesitas; y así, todo lo que a ti llega es más de lo que solicitas.

Porque lo simple es lo valioso, lo fácil, divertido; siempre controvertido, lo complejo y oneroso.

Allí donde estoy, yo soy. Pues, si me pierdo mirando qué es lo que doy, veo si estoy bien cuerdo.

No es difícil; solo recuerda: antes de que decidieras, ¡todo esto era una mierda!

¿Acaso no jugabas, te reías y cantabas, y era todo de primera, antes de vender tu espíritu a cambio de una quimera?

¿Y ahora qué es lo que ocurre? ¿Cómo es que ser adulto parece una enfermedad? ¿No merezco ya el indulto que me devuelva la libertad?

Ya salió el sol y te ilumina. Disfruta el momento, que se termina.

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