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Cambiar por dentro.

¿Por qué nos resulta tan difícil salir de nuestro conjunto de actitudes, rutinas, pensamientos y acciones? Para poder hacer cambios en nuestras vidas, tenemos que darnos cuenta de lo que sucede en cada momento presente. Debemos permanecer en un estado de alerta consciente y observarnos a nosotros mismos. Solo así lograremos decidir de nuevo y escoger realmente cómo hacer frente a cada situación.

Se trata de dejar de identificarnos con nuestro propio camino trillado. Eso es poner consciencia en nuestros actos, pensamientos y emociones.

Tenemos esa posibilidad; está a nuestro alcance. Solo hace falta darnos cuenta. Si eres capaz de observarte a ti mismo, la magia ya está hecha: puedes escoger de nuevo.

Consentirnos a nosotros mismos solo nos mantiene atrapados en un bucle que, evidentemente, nos lleva a repetir los mismos actos, rutinas, emociones y consecuencias.

Permanecer en un estado de alerta consciente nos permite ser quienes queramos ser, recrearnos de nuevo y, esta vez, hacerlo conscientemente.

En su día escogimos una forma de vivir sin saber que estábamos eligiendo cómo experimentarnos. En nuestro ciclo diario repetimos incansablemente ese camino escogido, sin saber siquiera por qué. Simplemente pensamos: «¡Esto es lo que siempre hago!».

De hecho, nos recreamos momento a momento, pero, al no prestar atención, seguimos siempre el mismo camino automático. Nos identificamos con algunos rasgos y, como los repetimos una y otra vez, nos decimos: «Yo soy así».

Si tienes rasgos que ya no te satisfacen, cámbialos sin dudar. Repetimos porque funcionamos según nuestro programa, y ese programa, por el simple hecho de serlo, ya no nos sirve.

Actuar como un autómata no es vivir. Todo es tan cambiante que se requiere una renovación constante para vivir realmente, para estar verdaderamente despiertos y poder decir:

«Este sí es el yo que soy hoy. Esta es, realmente, mi obra».

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