Clima emocional.
Lo queramos o no, sostenemos en nosotros y a nuestro alrededor lo que podríamos llamar “clima emocional”. Este afecta a nuestro ser, principalmente, y a quienes comparten con nosotros su tiempo y espacio. Es responsabilidad de cada cual sostener un clima emocional adecuado, preferiblemente positivo y amoroso; como mínimo, neutro. De no ser así, es como tener que avanzar con viento en contra: una resistencia, más leve o intensa, debe ser superada momento a momento. Un desgaste innecesario y evitable.