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Como Cambio.

Si quieres cambiar y no sabes cómo hacerlo, vuelves una y otra al mismo sitio. Sabe que has de mejorar tu nivel de atención para separar lo real de lo imaginario o mental.

Tu cuerpo no sabe distinguirlo: interpreta literalmente lo que piensas y sientes como la realidad y reacciona en consecuencia.

En tu mente pasa algo parecido: crees que lo que piensas y sientes es la realidad, y no es así. Siempre es una interpretación de muchas posibles, mayoritariamente errónea.

Pero hay algo en ti que sí puede distinguir lo real de lo imaginario. ¡Usa tu atención! Enfócala en el presente. Agárrate siempre a él. Solo este momento es real; el resto, solo mental.

Si miras lo que hay a tu alrededor, esa es la situación real. Sin filtros, la situación es neutra: ni buena ni mala, es la que es. Es en tu cabeza que le das contexto y la conviertes en bendición o maldición.

Así es más fácil: mantén tu atención en el presente, y, cuando juegues en el mental, no te crees un infierno. Mantén tu atención para crearte lo que sí quieres ver, sentir, vivir: la creatividad de tu mente jugando a tu favor, no en tu contra; elevándote, no hundiéndote.

Caerás una y otra vez en el oscurantismo de tu personaje, creado sin saber. Tú no eres eso. Debes levantarte, cada vez, y recuperar tu sitio en el aquí y ahora. Y, desde ese punto, a jugar con lo que tienes.

Capacidades que usas de forma destructiva deben estar a tu servicio, fomentar tu bienestar para descubrir tu ser.

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