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Conexión.

Aquí, estás en mí. Aquí, estoy en ti.

Las fuerzas que sostienen el universo están aquí disponibles, detrás o dentro de lo conocido y de lo desconocido. De mí depende cuánto me abro a ellas. Su presencia es eterna y no hay ningún lugar donde no se manifiesten. Se conocen algunas, pero no el alcance que tienen. Rayos cósmicos, magnetismo, gravedad, luz, vacío, amor, mente, vida, tiempo, y tantas otras…

De pie me encuentro en la tierra. Mi verticalidad traza una línea entre su centro y el infinito universo. Si estoy bien alineado, no hay esfuerzo ni desgaste, pues son estas fuerzas universales que me nutren, me sostienen, me sanan, me guían: influjo benevolente de astros y planetas, de infinito número, a cada momento, sin excepción.

Las consciencias elevadas son canal de la fuente. Me abro a todo ello para que purifique mi cuerpo mental, emocional y físico. No hay límites a lo que aquí acontece.

Y, desde este pequeño punto de mi percepción, el universo infinito se expresa en este cielo, esta tierra, esta vida: armonía y perfección, un lienzo precioso donde experimentar el ser, donde recuperar mi conexión con la existencia.

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