← Volver a los escritos

Consciencia-informacion

Información, en contraste con la consciencia.

Para mí, la consciencia es la percepción del ser: una experiencia siempre interna que solo ocurre en el presente y que constituye una interacción pura con la existencia.

La información es algo ajeno al ser. Son datos, no necesariamente contrastados, que no proceden de nuestra vivencia directa. Sin embargo, después de ser experimentados, pueden ayudarnos a incrementar nuestro nivel de consciencia. Por el contrario, si los aceptamos sin más, pueden apartarnos de ella, al generar una especie de vida paralela que no es fruto de la experiencia personal.

En nuestra vida actual sufrimos un bombardeo increíble de información que tenemos que asimilar. Como, dada su abundancia, se establecen continuas contradicciones entre unas informaciones y otras, es de vital importancia saber separar el grano de la paja.

Para mí, hay una manera muy eficaz de manejarse con todo esto. Ante cualquier información que nos llegue, podemos preguntarnos:

¿Cómo resuena esto en mi interior? ¿Me mejora, me eleva, me ayuda, me resulta útil? ¿Me hace bien?

Si no cumple ninguno de estos requisitos, quizá podamos alegar: «No me aporta nada de eso, pero me prepara, me previene o puedo utilizarla para…».

Si ni siquiera es así, lo mejor será dejarla en el cajón de las informaciones inútiles, por si en el futuro pudiera servir para algo. Pero, en el presente, libero esa energía y ese espacio para dedicarlos a cosas más enriquecedoras, que nos llenen de amor y bienestar.

Podemos encontrar infinitos ejemplos de informaciones tóxicas que deberíamos aprender a aparcar: el tráfico de armas, los malos tratos, los aditivos alimentarios, los medicamentos agresivos, los políticos corruptos, la contaminación, el cambio climático, las injusticias de todo tipo y un sinfín de problemas más.

Mi corazón me dice que no puedo hacer frente a todo eso ni solucionarlo, porque sería demasiado pretencioso por mi parte. El mundo, como un cuerpo, está enfermo. Pero yo soy una célula de ese cuerpo y procuro mantenerme sano en este entorno desequilibrado. También intento aportar a mi alrededor salud, luz y bienestar.

Está claro que, si esta célula está nerviosa, tiene miedo o está enferma, no podrá aportar nada bueno al conjunto, sino tan solo más enfermedad.

Así que, con mi consciencia y en este momento presente, puedo escoger sabiamente en qué pensamientos, informaciones, acontecimientos, actitudes, emociones y actos pongo mi energía.

Es de vital importancia preguntarme:

¿Cómo resuena todo esto en mi interior? ¿O quizá sería mejor decir: en mi corazón?

¿Te ha llegado este texto? Escríbeme y sigamos la conversación.