Crea tu paz
Cada día sus retos. No son siempre bendiciones, tampoco maldiciones, son solo retos. Incluso cuando no pasa nada, es un reto.
La cuestión está en uno mismo. No depende de nadie más, es cosa nuestra, ¿qué hacemos con lo que hay? ¿Queremos paz? ¿Amor y bienestar?
Pues ¿por qué la ira, la agresividad verbal, la autocompasión o los resentimientos? ¿Por qué la ofensa, la queja, el juicio, el miedo, la tristeza? ¿Dónde ha quedado tu bienestar, si de ti salen esas cosas?
Pero quizás dirás: me ha insultado, me ha ofendido, ha sido agresivo, quería engañarme, su intención es malvada, y así aprenderá, no se puede tolerar, hay que defenderse, mira lo que ha pasado, siempre me pasan cosas, no puedo entenderlo.
Si de ti sale el mismo veneno que has recibido, es el juegode los reflejos, y no tiene un final agradable ni resolutivo. Miles de años esa conducta nos ha traído lo mismo. ¿Por qué crees que alguna vez será diferente? No sacrifiques tu paz por una quimera, el verdadero poder está en la serenidad, donde creas una respuesta armónica que resuelve conflictos y afronta adversidades. Si queremos una vida mejor, la respuesta consciente y armónica te hará sentir bien y crecerás. Dejarás de malgastar energía y sanarás tus heridas antiguas. Puedes llamarlo perdón, o simplemente pasar por alto, porque si tú mismo sacrificas tu paz por cualquier reto, no tendrás paz casi nunca. Si promueves la paz en cualquier circunstancia, esta será tuya, parte de ti, tu más preciado tesoro. Y más retos llegarán que te pondrán a prueba para que incrementes tu mayor tesoro, ganado paso a paso con tus acciones conscientes y amorosas.