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El arte de la conexión.

Estas palabras son una propuesta de lectura consciente. Hay que leerlas de forma claramente pausada, dejando un espacio de silencio entre una línea y otra. Quizás convenga repetir algunas varias veces, buscando la resonancia interna que permitirá alcanzar profundidad. Escucha el eco que producen en tu interior.

Conexión es presencia. Conexión es sentirse guiado. Conexión es unión.

Solo se puede establecer conexión en el momento presente, lejos del ruido mental, siempre ocupado con pasados o futuros. Simplemente hacen falta apertura, serenidad y silencio. Y será posible con una aceptación total de lo que es, tal como es.

¿Por qué queremos la conexión? Tendremos más energía, seguridad y serenidad.

Para no creernos en soledad, para no sentirnos aislados.

Tanto la soledad como el aislamiento son una ilusión: no son reales. Nuestra unión es permanente e inevitable con todo nuestro entorno, con todos los seres conscientes; y todos lo son, incluso los llamados inertes. Solo cuando vivimos mediante una pequeña parte de nuestra mente se produce esta ilusión de aislamiento, de separación, causa de un sinfín de problemas e incoherencias.

La apertura de nuestra percepción posibilita la conexión. Y esta es nutritiva tanto interna como externamente. Dejamos de proyectar y comenzamos a escuchar.

Un nuevo mundo se abre ante nosotros, completamente transfigurado,

en el que nos sentimos conducidos y cuidados.

Donde el auténtico bienestar y la realización son posibles, donde la salud es fácil, donde el amor y el agradecimiento son los sentimientos dominantes.

Entonces, ¿cómo establecemos la conexión?

…

Es fácil: solo hace falta tranquilizarse. Sea cual sea la situación, serenarse. Respirando suave y profundamente, como saboreando el aire que nos llena de energía.

Apreciando aquello que nos llega a través de la vista. Contemplemos lo que nos rodea: todo está bien; de hecho, es increíble. Un milagro, independientemente de cuál sea tu entorno. Todo lo que ves es energía en manifestación. La materia es posible porque hay un vacío de fondo, como un sueño.

…

Escucha: ¿no oyes? ¿Cómo es ese sonido que llega hasta ti? ¿Qué textura tiene? ¿Quedan espacios de silencio? El sonido es posible porque hay un silencio de fondo. ¿Puedes apreciarlo?

¿Notas la ropa sobre la piel? ¿Notas el calor que irradia tu cuerpo? ¿Sientes la vida en tu interior?

Tu cuerpo es el Ser en manifestación.

¿No es a través de tu atención-intención como diriges tu consciencia? ¿Puedes apreciar cómo eres tú, en tu interior, quien tiene todas las posibilidades?

¿Quién escoge todo lo que cree y ve? ¿Quién decide hacia dónde dirigir tu energía?

…

Abre tus sentidos, agudízalos partiendo del silencio mental.

De esta manera, haces un espacio a tu alrededor.

Has ampliado tu percepción del momento presente.

Eres apertura, eres atención, eres silencio. Esta actitud ya es conexión.

Ahora es posible escuchar. Llegan estímulos tanto externos como internos. Son sutiles, pero claros si somos receptivos. Posibles indicaciones, propuestas, ideas creativas, o simplemente la paz.

Siempre está a nuestro alcance, esperando que escuchemos, que veamos, como estas palabras, estos sugerimientos, que puedes seguir o ignorar.

Dentro de ti tomas las decisiones que te conducen de un instante a otro, y vives las consecuencias de estas sutiles decisiones.

Cada instante lleva al otro y así sucesivamente.

Cuanta más apertura y receptividad, más fuerte y completa será la conexión.

…

Pero ¿de dónde surgen las ideas, las inspiraciones, la creatividad, la paz y el bienestar, la energía?

La existencia es coherente en sí misma. Es armónica y unitaria, aunque se manifieste de formas infinitas. Realmente, es un misterio impenetrable para la razón.

Como parte del todo que somos, tenemos la posibilidad de conectarnos y fluir en este devenir sin origen ni final. Fieles a nuestra esencia, a nosotros mismos, aquello más íntimo en todos está en permanente unión con el todo.

De esta manera, ya somos perfectos.

La misma perfección que cualquier flor, como lo es todo pájaro, planta, planeta o galaxia. Como una nube que flota plácidamente en el cielo, también podemos flotar plácidamente en la vida, sin luchas ni resistencias.

Simplemente, estar atentos y disfrutar de este milagro.

…

Pero quizá estamos demasiado distraídos, encerrados en nuestro pequeño mundo mental, de pensamientos y sentimientos familiares, de ideas preconcebidas.

¿Estás vivo? Aún estás a tiempo. ¡Y ahora ya sabemos cómo! Es fácil: solo hace falta serenarse. Sea cual sea la situación, tranquilizarse, respirando suave y profundamente, como saboreando el aire que nos llena de energía…

Practica el arte de la conexión.

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