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El pez herido.

Emi y Kan salieron, como les gustaba, a pasear junto al río. Les encantaba observar plantas nuevas y descubrir sus nombres y propiedades. En esta ocasión era un día muy caluroso y se acercaron al agua para refrescarse. Se sorprendieron al ver unos hermosos peces en el agua, nadando placenteramente.

Emi dijo: —¡Vamos a dar algo de comida a los peces!— Y, sacando un trozo de pan de su mochila, empezó a lanzar trocitos al agua, que los peces recibieron con alegría, arremolinándose y compitiendo por comérselos.

En ese momento, Kan lanzó un grito y dijo: —¡Mira arriba!— Un gran ave, al ver los peces comiendo en la superficie, se disponía a ir a por ellos. Sin dar tiempo para nada, bajó volando en picado, lanzándose sobre el agua y pillando uno de los peces con sus garras. Al recuperar su vuelo, ascendiendo, se le resbaló y cayó de cierta altura sobre la hierba, unos metros más allá.

Emi y Kan corrieron hacia allí para ver al pez dando saltos sobre la hierba. El ave, al verlos allí, desistió de su presa y se fue volando.

Emi gritó: —¡Busquemos un bote para ponerlo en el agua!— Y Kan descubrió por allí cerca un bote grande que alguien había tirado. Lo llenó rápidamente de agua y fue corriendo donde el pez seguía dando saltos, luchando por su vida. Después de varios resbalones e intentos, consiguieron poner el pez en el bote y, por fin, pudieron serenarse y ver lo sucedido.

—¡Vaya qué cosas! Ha ido de poco —dijo Emi. —Ostras, ha sido increíble —comentó Kan—. ¡Mira, parece que está herido! —Hooo, sí. Si lo tiramos al río, lo más probable es que muera en poco tiempo. ¿Qué hacemos?

Emi: —Lo podemos cuidar unos días en casa y, cuando se recupere, lo traemos de nuevo aquí.

Kan: —No veo claro que intervengamos en procesos naturales que mantienen el equilibrio de la vida en el río.

Emi: —Pero no podemos dejarlo así. Al dar de comer a los peces, hemos provocado todo esto. Ahora no podemos hacer como si nada y abandonar al pez herido por nuestra culpa.

Kan: —Pero si seguimos interviniendo, quizás surjan aún más complicaciones y se produzcan más desastres. Puede ser que haya demasiados peces en el río y el ave necesitaba el alimento para sus crías.

¿Tú qué harías?

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