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El sueño vida

Este sueño que llamamos vida Terreno de juego donde estamos todas tus partes llamadas humanos. Nos das siempre tu apoyo, permites por igual tanto el pleno amor como los errores y egoísmos más flagrantes, y nos abrazas con un amor sin límites. Tan ilimitado es, que permites cualquier grado de locura, permites que unas partes de ti destruyan a otras o a tu obra. Por el capricho, el egoísmo, la ignorancia o el fanatismo de unos, se produce el sufrimiento, incluso la muerte de muchos otros. ¿Por qué vas a ponerte frenos a ti mismo, si sabes que solo estás jugando y que ningún mal verdadero está pasando? ¿Para qué toda esta desazón y sufrimiento? ¿Es necesario conocer lo más bajo para apreciar lo más alto? ¿Lograremos, los que aquí estamos, experimentar la vida con mayor equilibrio y sabiduría? Está claro que no hay error en la totalidad, que todo se dirige a un final excelso. De hecho, ya lo es: aquí está, aunque desde nuestra perspectiva no lo veamos. No tiene fallos, ni faltas, ni carencias. Solo las partes de ti que quieren experimentar las vibraciones más bajas, o ayudar de alguna manera a elevar a las otras partes mientras se sigue el mismo proceso, viviendo en el estado de aparente separación, donde los egoísmos, miedos y abusos pueden suceder. El retorno a la conciencia de unidad y amor incondicional debe ser algo totalmente voluntario, buscado, libre y consciente, para que sea realmente válido y valioso, recuperando el empoderamiento de ser TÚ, plenamente consciente desde la parte. Y, conforme más y más partes de ti retornen a tu plena conciencia, ¿se producirá un reequilibrio y una sanación que traerán la inevitable elevación a un nivel superior de SER aquí en la Tierra? Que así sea, según tu propósito.

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