Elige la dicha.
Si te descubres en tristeza, date cuenta de que lo has elegido. No tienes consciencia de eso, pero lo hiciste. Y, por supuesto, puedes volver a decidir, pero esta vez elige la dicha.
Si te sientes agotado, sin dirección, ni propósito, ni futuro, es el resultado de tus decisiones, pensamientos, emociones. Quizás lo achacas a lo que pasó, o a lo que te dijeron o hicieron. Pero solo tú eres responsable de tu ser, de tu estar. Y esa es la suerte. Como solo depende de ti, puedes cambiarlo completamente, darle la vuelta.
Date un tiempo, piénsatelo. Y si lo que piensas no te conduce a nada bueno, piensa de nuevo. Elige cuidarte y amarte. Déjate en paz, date un respiro.
Tantas veces has superado adversidades, alcanzado retos, sobrepuesto a enfermedades, solucionado problemas. Hay una fuerza dentro de ti que te empuja, que te insta a ir más allá. Toma consciencia de esa chispa de vida que tienes. Quizás siempre la has ignorado. Es el núcleo de tu existencia aquí, y esta vez, conscientemente. Reclama su fuerza y sobreponte. Levántate y escoge estar bien. Perdónate todo.
¡Así aprendemos! ¡Liándola bien gorda! Pero ya es suficiente. Reclama tu poder interno. Asume tu responsabilidad. Y escoge muy atentamente qué pensamientos sostienes, qué emociones evocas, qué acciones emprendes, cómo utilizas tu tiempo y energía, momento a momento, cuidándote.
Nada de huidas, con atención plena. Recuerda que solo se te pide que sostengas este momento, ningún otro, pasado o futuro. En este momento puedes empezar a recuperar tu poder, tu inocencia, tus ganas de vivir: solo este paso bien dado, en la dirección que quieres.
Recupera tu confianza primordial. Conforme avanzas en la dirección correcta, la que tú decides, ganas seguridad. Y todo empieza a cambiar: surgen nuevas ideas y posibilidades, renace tu creatividad, se activan sincronicidades, crece tu empoderamiento y energía. Poco a poco, paso a paso, momento a momento.
Si te descubres cayendo en el bucle del malestar y la autocompasión, para un momento y retoma el rumbo. Se requiere constancia, atención, la misma que has tenido para tantas cosas. Está a tu alcance cuando realmente lo quieras, ¡ahora y siempre! Elige la dicha.