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Eres parte del infinito.

No te preocupes si ves las decadencias de este mundo: un nuevo mundo está naciendo. En este mismo momento, unas plantas marchitan y otras nuevas están surgiendo.

Todo lo manifestado es efímero, y eso le da más valor. Que dure poco o mucho no marca gran diferencia. Lo sutil es permanente: origen y esencia de todo, incluso lo más grande. Las mismas estrellas tienen un tiempo para ser y otro para no ser. Este es el juego de la vida y la existencia. Más allá de la apariencia, todo tiene la consistencia de un sueño. Ahora está, ahora no está. Aun así, mientras dure, ¡gocemos! ¿No dan las flores su sutil aroma en su momento de máximo esplendor? Igual nosotros, que aquí estamos, tenemos tiempo y energía: demos lo más sublime que tenemos, nuestro amor y buen hacer, nuestra entrega y alegría, nuestra paz y serenidad. Será un servicio efímero, pero potente. Tus actos afectan al universo, como la luz de aquel astro: lanzada en todas direcciones a través del espacio-tiempo, para que un día la reciban tus ojos y te sientas parte del infinito.

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