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Escuchar, comprender, actuar.

Soy parte del Todo, el Todo es parte de mí.

Cuido, respeto y amo todas mis partes. Por eso escucho no solo con el oído, comprendo no solo con la mente, y actúo con la fuerza del corazón.

Siempre fue fácil, pero no lo veía. De niño lo vivía irreflexivamente.

Después lo perdí, para, finalmente, encontrarlo tras mucho buscarlo.

Ahora lo tengo guardado en mi corazón.

Soy parte del Todo, el Todo es parte de mí.

Cuido, respeto y amo todas mis partes.

De aquí surge la confianza: nada queda fuera del Todo.

De aquí surge la energía: soy parte de la fuente infinita.

De aquí surge la creatividad: todo es parte de mí.

De aquí surge el amor: aunque parezcan partes separadas e independientes, todo es uno, ahora y por siempre.

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