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Explora tu Creatividad

Como personas únicas que somos debemos valorar nuestra individualidad que siempre es genuina. Al contrario, la tendencia general es a clasificarnos pertenecientes a un tipo, como podría ser: trabajador, muy listo, estudioso, bueno, egoísta, etc., lo cual borra nuestras peculiaridades como individuo para ser simplemente uno más de los que son así. Además cuando algo nos diferencia claramente se nos llama “raritos” o que “eso no es normal”, a veces incluso que estamos “locos”. Lo peor es que nos hemos creído estos argumentos y somos nosotros mismos quienes renunciamos a reivindicar nuestra diferencia. A veces, incluso, buscamos identificarnos con un grupo o tribu y así adoptar una identidad que nos defina para tener la sensación de saber quiénes somos. Todo esto nos impide nuestra re-creación continua, que es como se manifiesta la existencia.

La naturaleza se expresa en la diversidad, no verás nunca dos seres vivos exactamente iguales aunque pertenezcan a la misma especie. No hay dos árboles iguales, ni plantas, ni gatos, ni humanos por supuesto, ni piedras, ni cristales, ni planetas, ni estrellas o galaxias, ni granos de arena si me apuras. Los gemelos son muy similares, pero también ellos tienen rasgos personales únicos. En la diferencia y la variedad está la riqueza.

Cada uno de nosotros es un ser único, diferenciado, que percibe la vida a su manera, que siente y piensa individualmente, con su nacimiento y muerte personales, con sus propias experiencias y sentimientos. Claro está, somos extremadamente valiosos, una joya singular e irrepetible. La existencia ha dedicado grandes cantidades de energía y recursos para que podamos Ser. Cada individuo expresa de forma única una fase del todo. Solo tú puedes manifestar específicamente tu Ser, tu forma, tu singularidad que es la que realmente te define y que es cambiante por fuera y constante en su centro. Si te amoldas a seguir el “tam-tam” de la uniformidad o el automatismo mimético, estás traicionando tu esencia que sólo puede ser expresada por la existencia a través tuyo.

Sólo tú puedes Ser tú mismo. Nadie lo hará por ti, no puede.

Exploremos, pues, una posible vía para manifestar al máximo nuestro potencial:

• Primero establezcamos nuestro propósito en el ámbito que consideremos oportuno. Puede ser el manifestar la belleza, el amor, la paz, por cualquier medio: la palabra, el silencio, el arte, la música, la serenidad, el baile, la comprensión,… • Una cualidad imprescindible es la auto-observación, así que empezamos por serenarnos con actitud expectante estando muy atentos a qué pensamos, qué sentimos, y qué nos dice nuestro cuerpo. • El punto de partida, este momento, el único que existe. Genera en él un espacio vacío en tu interior y surgirá lo nuevo. La creatividad surge en nosotros fácilmente si confiamos y salimos de nuestros automatismos y nos abrimos a la escucha interna. • El medio para ello: el intento. No juzgues el resultado, sólo observa si lo que surge se aproxima a tu propósito. Si no es así, intenta de nuevo. Lo importante no es lograrlo o no, sino intentarlo, y tantas veces como sea necesario.

Ante nosotros nuestra situación vital actual. Sea cual sea ésta, es perfecta para conocernos, y descubrir nuestras posibilidades, aprovéchala. Normalmente afrontamos nuestra vida repitiendo de forma inconsciente o automática patrones aprendidos, gestos, actitudes, pensamientos y emociones, que son los que acostumbramos a tener y a usar en tales situaciones. Todo ello constituye el bagaje experiencial que ha conformado nuestra forma actual. Pero en esta ocasión estamos atentos y queremos experimentar. Naturalmente buscamos vivencias agradables y enriquecedoras. Podemos empezar, por ejemplo, por dibujar una amplia sonrisa en nuestra cara ya que nuestro ánimo es juguetón. Se trata de buscar alternativas en nuestro fuero interno, así que podemos, por ejemplo, interesarnos por alguien que tenemos cerca en este momento. Decir algo si normalmente callaríamos, o escuchar si normalmente hablaríamos. Te sorprenderás de los resultados ya que también verás cambios drásticos en los demás. Al tú actuar de manera diferente se generan interacciones diferentes con resultados diferentes. Procura conscientemente tantos cambios como puedas, disfrútalo. Todo, absolutamente todo, se puede hacer de otra manera, así que busca variaciones. Estarás más despierto ya que la repetición adormece, y en cambio la creatividad te mantiene más atento, más lúcido, alineado con la existencia. El hecho de buscar dentro nuestra inspiración no significa necesariamente que lo primero que surja sea adecuado o agradable. Cuando surja una idea-emoción considera que es sólo una idea entre millones de posibles, así que si no nos satisface plenamente podemos dejarla pasar, que seguro llegará otra a ocupar su lugar. Lo que no vale es la repetición, o aceptación de aquello que no nos satisface. Podemos ser exigentes y no conformarnos con cualquier cosa hasta llegar a algo evocador, que produzca en nosotros curiosidad, interés e incluso entusiasmo. Si nos resulta dificultoso podemos empezar por algo sencillo para ir poniéndonos más adelante en retos potentes. Las posibilidades son infinitas, y ningún cambio es despreciable.

El propósito de todo ello es salir del cascarón que nos hemos creado al que llamamos “yo soy así”. Tiene aspecto de protector, pero en realidad es una cárcel que nos limita el descubrir que “yo puedo ser como quiera”. Lo que “quiera” es lo que pugna en nuestro interior por salir y manifestarse. De esta manera cuando rebasemos nuestros límites aparentes veremos que no hay prácticamente límites. Estamos rodeados por el infinito, hacia adentro y hacia afuera. Somos exploradores descubriendo en la vastedad nuevos parajes, que enriquecen nuestro Ser y despiertan nuestra admiración por tanta grandeza.

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