Inspiración
La verdadera inspiración surge de nuestro corazón cuando mantenemos una actitud abierta, alerta y confiada. Esto permite que una fuerza muy superior a nosotros tome el control de una forma sutil, pero firme, entrando en conexión con nuestro ser superior, que está en contacto permanente con la totalidad de la existencia.
En el universo hay una fuerza inmensurable e indescriptible que crea y sostiene permanentemente toda la existencia. Hay muchos que viven nutriéndose directamente de «la Fuente». Recibe muchos nombres distintos, como espíritu, Dios, Tao, intención y tantos otros. Pero lo más importante no es cómo la llamamos, sino cómo nos relacionamos con ella. Resulta inútil intentar entenderla o explicarla porque es inabarcable. Toda aproximación racional es restringida y limitada. Es mucho mejor ocuparse de limpiar y reforzar nuestro vínculo con ella, liberándonos de los efectos paralizantes de las preocupaciones y de vivir con niveles ordinarios de consciencia.
Todo cuanto existe es creado y mantenido por esta fuerza o espíritu. Todos los seres de todos los reinos —mineral, vegetal y animal—, los océanos, las montañas, los planetas, las estrellas, las galaxias… todo lo manifestado emana de la misma Fuente, tanto si es material como sutil.
La cuestión ya no es solo si nos conectamos o no a esta fuerza, ya que nuestra existencia no sería posible ni por un segundo si no estuviéramos conectados. El latido del corazón, el trabajo silencioso de millones de células con el único propósito de dar vida al organismo: todo ello es como una sinfonía increíble de trabajo armónico orientada a manifestar la vida.
Solo en nuestra mente, y como fruto de las tendencias culturales dominantes, mantenemos la ilusión de que estamos separados, solos y desvinculados de todo. Es necesario romper esta falsa visión y trabajar de forma incansable para limpiar, reforzar y reconstruir la plena consciencia de que somos la vida expresándose en este mismo momento. No hace falta esperar ni un solo instante para vivir conforme a este hecho.
Está en nuestras manos afinar nuestra percepción para atravesar la niebla que nos mantiene ciegos ante la evidencia. Es nuestro momento. El entusiasmo y la inspiración son las primeras consecuencias de alinearse con la existencia, que brotará exuberante desde nuestro interior. ¡Sí, es nuestra esencia! La mente superficial ya no podrá contener, con sus pensamientos rancios y limitadores, repetidos mil veces, el impulso de nuestra alma liberada.
Eso sí: necesitamos tener una intención clara de ir más allá, iniciando una nueva vida de aventura y creatividad infinita, plenamente conectados con la existencia que siempre provee, guía y dispone las circunstancias que nos permiten crecer.