La llave del portal
Tenemos a nuestro alcance el acceso a otros mundos. No se requieren sustancias ni grandes sacrificios, ni llevar el cuerpo al límite, pues lo pone en peligro. Es un acto consciente que solo nos pide una renuncia: silenciar nuestra mente. Si te parece fácil, no lo es tanto. Si te parece imposible, lo estás bloqueando. Lo que sostiene nuestro mundo, tal como lo vemos, es nuestro diálogo interno. Si buscamos aquietarlo, buscando los espacios entre un pensamiento y otro, ese espacio se hace más amplio: de solo un instante a unos segundos, hasta largos silencios. Esa es la llave a otros mundos. Sin juzgar, sin comparar, ni etiquetar, ni recordar, ni analizar, traspasas los vientos y entras en el ojo del huracán. La quietud reina. Se entra en el presente y todo se hace posible.