Mestral.
Ruge con fuerza, agítalo todo, limpia los aires, que están como lodos.
Tu gran fuerza activa me pone a prueba, me agita e impulsa, casi me lleva.
Árboles y plantas bailan a tu son.
Unas veces los meces suavemente, con un suave murmullo; otras, ruges fieramente y los arrancas de sopetón.
No preguntas ni avisas: actúas sin compasión en tu trabajo incansable de dilución.
Atmósfera prístina dejas a tu paso, quietud serena.
Fue necesaria tu presencia para este cielo raso.