Presencia
Aquí, estoy en ti. Aquí, estás en mí.
Respiro de ti. Tu energía me nutre. Trinos y cantos celebran la vida. Curioso y asombrado, te descubro en cada brizna, pequeña flor, suave movimiento de espigas y tallos. Tu brisa las mece. Insectos voladores disfrutan el espacio. Tu sol, suave y poderoso, activa este mundo: tierra fértil, húmeda, fragante.
Armonía sincrónica entre todos los seres de tu naturaleza. Sinfonía de vida que simplemente es.
Tomo consciencia de lo que aquí acontece: multiplicidad en unidad, unidad en la multiplicidad. Cada plantita, pájaro, árbol, insecto, microbio vive en su mundo, inmerso en tu mundo. Y en esta fusión de mundos sincrónicos se expresa la existencia, cambiando, sublimando, expresando.
Aquí estoy en ti, tomando apenas consciencia de ti en mí, de mí en ti. Acaba siendo un “yo soy”, aunque se mire desde la parte: no se pierde ser del todo, puesto que el todo está en la parte y la parte está en el todo.
Hay un hilo conductor que funde las partes: la presencia abre la consciencia. Así me acerco al centro de giro de lo existente. Cuanta más presencia, más cerca del centro me sitúo, y la quietud-amplitud que proporciona crece la consciencia. La parte se percibe con el todo.