Un momento
Lo pequeño hace grande. No esperes lo grande: vive lo pequeño. Nuestro tiempo es una secuencia de miles de momentos, como una cadena: uno se apoya en el otro. Valora tu momento. Es una joya única. Si le deparas atención, aprecio y cuidados, lo agrandas, le das profundidad y anchura. Será significativo. Demasiado hemos esperado, malgastando así miles de momentos, el gran acontecimiento: el evento, el éxito, el viaje, la relación, la valoración ajena, el cambio fuera de ti. O pensando en pasados ahora inamovibles o futuros posibles. La inmensa mayoría de nuestro tiempo son pequeños momentos: desayuno, paseo, charla, limpieza, trabajo... infinitos. Dale tu atención a tu momento actual. Cuídalo, ámalo, siéntelo. ¡No se repetirá! Aunque otros se le parezcan, cada uno es único, sobre todo si lo usas, lo vives y lo sientes como lo que es: un milagro. Es muy paradójico, pero si te fijas en los detalles, agrandas tu mundo. Observa la mariquita en esa planta. Cómo vuelan los pájaros. Cómo se mecen las ramas con el aire. Dar las cosas por hechas nos vuelve inconscientes. Si no valoras lo que hay, tu mundo se vuelve gris, insustancial y aburrido. No nos podemos permitir esa falta de atención. Observa cómo saltas de un momento a otro en lapsos de segundos. Agradece lo vivido y sigue el camino con actitud de explorador, dando lo máximo de ti en él, sin forzar ni aflojar. Tu mundo crece y crece, y todo se vuelve lleno de contenido. Así se hace grande lo que parece pequeño, y más pequeño lo que parecía grande. Es tu momento.