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Manual del hombre nuevo (Anónimo)

15. Confusión y consejos

Escuchaste, seguramente, muchas veces consejos iguales o parecidos a este: “Fíjate como los monstruos se aplastan mutuamente la cabeza. ¡Cómo se devoran unos a otros! Nunca seas como los monstruos, y cuando veas uno de ellos, aplástale la cabeza y devóralo”. La confusión es polimorfa. Puede tomar el aspecto de cualquier cosa. Solamente tu luz interior, desenmascarada sólo por ti mismo en un momento de coraje, puede identificar la sutileza de la confusión y sus múltiples apariencias. Ya demasiado se ha dicho para enriquecer la confusión. Sólo queda recurrir implacablemente al silencio. Sólo es capaz de amar un hombre

independiente. Por eso para amar a tu familia independízate de ella. Y para amar a tu cónyuge, también debes darte tu independencia. Sólo un hombre libre es capaz de Saber. Pero para saber tienes que librarte de cualquier cerco, doctrina o institución. Los confusos llaman de “fanatismo”, “locura”, y de muchas otras formas a la acción (o inacción) esencial, y al pensamiento (o la falta de intelectualización) que es la esencia de la vida sana, alegre y verdadera.