Manual del hombre nuevo (Anónimo)
35. El ser humano nuevo
Puede ser hombre o mujer. Puede tener reloj. Puede no tenerlo, pero su mente se ha liberado del tiempo. Puede tener o no tener, pero se ha liberado de ambas cosas. Puede vivir en cualquier país, pero no pertenece ni siquiera al mundo. No prepara revoluciones grupales armadas. Realiza su única revolución en sí mismo, lo que es más valiente y mucho menos cómodo; es la única revolución directa, es una revolución de cada momento, en la calle, en la casa, en el trabajo y hasta en el mismo lecho de muerte, si lamentablemente no la ha comenzado antes. No pide reglas, ni ejemplos,
ni consejos.
Tampoco los da. No busca la alegría, la vive sin esperarla. No busca
la serenidad, la vive sin esperarla. No busca emociones, encuentra la
maravilla de la vida a cada momento, en todo lugar. Su templo está
dentro de su piel, y dentro del templo está aquello que ni él mismo por más
que se esfuerce desmedidamente podrá expresar.
Es un gran político, construyendo sin descanso la nueva humanidad, la
humanidad unida. Su política es el gesto amigable sin hipocresía, su actitud
de respeto y la profunda mirada, cada palabra, cada acción, a cada
instante, en todo lugar. No comparte ningún tipo de discriminación entre
los humanos. No busca seguridad, porque sin quererlo, en este momento la
posee, y buscándola no la hallará. Se aleja del ruido. Sabe que lo
destruye, incluso “materialmente”u orgánicamente. Conoce su ritmo
psicobiológico. Lo respeta, impide con tranquilidad que se altere, sabe que lo
alteran fácilmente las conversaciones agitadas o insulsas, la televisión
masificada, o la radio comercial-publicitaria, la competitividad, el
consumismo, el análisis,
la acumulación, la opinión, la interpretación y la condena. Se acepta tal
cual es. No desea cambiar, porque sabe que estando vivo y despierto, será
distinto a cada instante.
No adquiere ni consume continuamente porque conoce sus necesidades
físicas. Le basta con satisfacerlas, natural, tranquila y gozosamente
S implemente protege su vida. Incondicionalmente protege la vida.
Puede tener esposo o esposa. Puede no tener. En todos los casos es libre.
Y acepta la libertad del otro.
No tiene derechos ni deberes. Toda su acción surge espontáneamente de
la total aceptación de la vida, es decir del amor. Sus relaciones son estables
porque son sanas y sus relaciones en el amor, surgen de la total aceptación
no deliberada.
No puede concebir que las relaciones del amor tengan un final, porque
conoce el amor, ni que existan relaciones que persistan solamente por el deber
y el derecho, la culpa o la responsabilidad. Jamás espera que sea otro
quien salte antes. Salta él sin desear ser el primero que lo hace. No
interrumpe su despertar ni siquiera cuando duerme. El Ser Humano
Nuevo, está solo y lo sabe. Solo aún en la multitud. Solo en la vida y en
la muerte, y sabe también que su destino es el destino de todos. Por eso
comprende que con su propia libertad real y con su propia regeneración,
recién ha comenzado a regenerarse y liberarse la humanidad entera.
Quien tenga ojos para ver, que vea.
Quien tenga oídos para oír que escuche.
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