Manual del hombre nuevo (Anónimo)
19. Hombre viejo
El hombre viejo tiene cualquier sexo y edad. Ha encajonado el tiempo y ha dividido la tierra y el mundo. Tiene reglas fijas, moral aceptada aunque solo en apariencia la respete, pertenece a alguna iglesia, o a algo que la sustituya, aunque ignore lo que es la religión y la religiosidad. Tiene partido político definido, seguro de vida, un trabajo que lo aburre, opiniones, bienes, cuenta bancaria y cartón de crédito, y deseando asegurar su vida, vive semimuerto; aprende a matar y a morir, tiene los enemigos que alguien le señala, y va a la guerra cuando se lo indican, pero no sabe lo que es la vida, pues rara vez le han hablado seriamente de ella. Prefiere medallas de honor y honras póstumas de hijos héroes, y no hijos vivos en cualquier condición que sea. Huye del silencio o la quietud, porque en ellos se puede
encontrar con su verdadero rostro y verse tal cual es, lo que lo asusta. Pero le teme más a la posibilidad de cambiar totalmente de un momento para otro.
Da solamente si recibe algo en trueque.
Sonríe si con eso se asegura alguna cosa futura. Sólo se ama a sí mismo, y finge amar cuando lo aman. Se entretiene consumiendo: nuevos vestidos, la televisión masificada, los diarios, las conversaciones sin sentido, la hoy llamada “acción política”, el cine, la opinión de los vecinos y el psicoanálisis cuando puede pagarlo.
Va postergando. Cree estar cómodo aunque esté insatisfecho secretamente y sea terriblemente desdichado.