Manual del hombre nuevo (Anónimo)
21. Despertar
Despierta. Estás adormecido por las distracciones cotidianas o semanales. Por las palabras vanas. Por el ruido. Con tu cerebro iluminado comprenderás en un solo momento hacia dónde marcha el hombre viejo.
Con esa misma luz verás la urgente necesidad de dar un vuelco a tus palabras y tus acciones de cada instante. Sin duda hallarás también la fuerza serena, sin espantarte, para que tu transformación sea estable. No dejarás dentro tuyo ningún eslabón de la cadena del pasado, ni tu patria, ni tu nombre si es necesario, para terminar con los cercos y las bombas y la persuasión para la muerte.
Forjarás a tu alrededor, poco a poco, al mundo nuevo, el que se construye a cada momento y que quizás no se vea nunca, lleno de Vida; al lado del hombre viejo, y aún sin su ayuda, porque tu nueva luz te ha hecho tan Fuerte que nunca más podrás creer que naciste débil y que no podrías hacer el cielo en la tierra.
No esperes a que comience tu hermano, tu esposa, tu compañero, tu hijo, tu maestro o tu vecino. Piénsalo tú. Háblalo tú. Hazlo tú mismo. Es urgente que renazcan en ti mismo a cada instante los hombres nuevos de toda la historia. Es urgente que mates oportunamente todos los hombres viejos que surgen sorpresivamente desde lo íntimo de tu propio ser.