El taller
En un taller pequeño de Barcelona, el barro no conoce la prisa ni los moldes en serie. Cada plato, cada runa, cada colgante nace entero entre las manos, y ninguno se repite. Trabajamos con símbolos que vienen de muy lejos —mandalas, laberintos, lunas, runas—: formas que llevan siglos mirando a quien las mira, y que aquí encuentran arcilla nueva donde seguir hablando.

Paso 1
El barro
Se amasa y se estira la placa de barro a mano, buscando el grosor justo: suficiente para que la pieza aguante, fino para que no pese.

Paso 2
El símbolo
Cada mandala, laberinto o runa se traza y se graba en relieve sobre la pieza todavía húmeda. Es el momento más lento y el que da carácter.

Paso 3
El esmalte
Después del secado y una primera cocción llegan los esmaltes, a pincel y por capas, que definen el color final.

Paso 4
El fuego
La segunda cocción cierra el proceso. El horno siempre aporta pequeñas variaciones: por eso ninguna pieza sale idéntica a otra.




