Caminando alegremente por la Tierra
¿Aquí quién manda?
Podemos establecer una comparación; nuestra mente es como un caballo, que ha crecido mal adiestrado.
Sólo ha recibido enseñanzas parciales, en su conjunto informaciones muy dispares y de poco uso práctico, si por práctico entendemos el desarrollo de nuestros potenciales.
Por otro lado se le han inculcado muchos temores y ninguna confianza en sí mismo, ya que se le ha transmitido que toda enseñanza se encuentra en el exterior, y que no sabe casi de nada, por lo que depende de los demás para encontrar su camino.
El jinete es nuestro Ser interno, del cual el caballo no es consciente. Nunca se le ha explicado a nuestra "mente caballo" que allí hay alguien que es el director y quien verdaderamente tiene el poder de decisión, en todos nuestros asuntos.
Normalmente con momentos mejores y peores, jinete y caballo, van tirando adelante, haciendo camino. De forma imprevista nos encontramos ante una situación que resulta molesta, o peligrosa, y que asusta de alguna manera al caballo.
Éste (nuestra mente) enfadado o atemorizado, se encabrita, salta y se pone a correr. Se suceden desbocados los pensamientos que consideran un sinfín de posibilidades peligrosas y que disparan unas fuertes emociones vinculadas a todo ello. Perdemos prácticamente todo el control sobre él, así que nos conduce por donde le parece, produciéndose entonces una situación, ahora sí, realmente peligrosa, que produce un gran derroche de energía y abundante sufrimiento, para él (una mente desbocada es un mal trago) y para nuestros cuerpos físico y emocional que padecen las consecuencias de sus arrebatos.

Un caballo bien adiestrado (mente regida desde nuestro Ser) ante una situación difícil se mantiene alerta, y obedece aún con mayor escrupulosidad a quien lo conduce, quien basándose en criterios más profundos decide cómo resolver la situación favorablemente. Es un enfoque radicalmente diferente.
Desde la serenidad, podemos escuchar a nuestra intuición que dispone de gran sabiduría, a nuestro corazón que no nos engañará nunca, y a pensamientos coherentes y adecuados que nos permitirán convertir la experiencia incluso en enriquecedora.
Debido a la presión constante que nos produce el pensamiento erróneo, en muchas ocasiones se recurre al alcohol, los tranquilizantes, el deporte, o al desahogo en nuestros semejantes para tranquilizarnos y recuperar algo de paz.
Aturdirnos o distraernos nunca soluciona la cuestión, solamente postergamos el hacerle frente. ¿Por cuánto tiempo?
Sin cambios el progreso es imposible.
Los que no pueden cambiar sus mentes no pueden cambiar nada.
George Bernard Shau
De hecho se puede sacar partido y aprender muchísimo de cualquier cosa que nos pase. Es la esencia de la experiencia vital. Sólo se requiere por nuestra parte la actitud adecuada y la atención despierta. Sin racionalizar ni justificar, podemos simplemente hacer frente a las cosas. ¡Descubramos nuestra creatividad!