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Caminando alegremente por la Tierra

Cuerpo - Salud

Nuestro cuerpo físico es el vehículo para la expresión de la consciencia.

Un regalo de la existencia para nuestra estancia en este planeta.

Es un instrumento extremadamente sensible y efectivo. Realmente es un milagro viviente, fruto de la coordinación y trabajo de millones de células. Los millares de procesos químicos y orgánicos se realizan con una precisión total y simultáneamente, sin necesidad de intervención directa por nuestra parte, denota que detrás de todo ello hay una inteligencia superior que coordina todo su funcionamiento. No importa si es fruto de la creación o de la evolución o de ambas cosas, ¡es un milagro! Un maravilloso regalo que funciona por sí mismo, del que disponemos para disfrutarlo y aprovecharlo al máximo.

El hecho de que no acostumbramos a valorar su increíble y valioso trabajo nos ha llevado muchas veces a abusar de él.

Aún así, siempre busca mantener la salud y el equilibrio.

Está claro que sin nuestro cuerpo no estaríamos aquí, por lo que cuidar de él garantiza que nuestro viaje por este mundo pueda ser largo y gozoso.

Nuestro cuerpo necesita del movimiento para mantener bien vivas y despiertas sus múltiples funciones.

Le encanta pasear, correr, nadar, el sol, el aire, hacer el amor, reposar, tocar, estirarse, y estar limpio. Siempre que lo cuidamos y queremos nos proporciona un gran bienestar.

Salvo excepciones contadas, cuando nuestro cuerpo se \"queja\" por algo a través de una pesadez, un dolor, rigidez, cansancio\... siempre es por alguna razón a la que debemos parar atención, porque nunca se queja sin necesidad.

Lo de la pastilla calmante para acallar su voz es un gran error.

Si permanecemos atentos a sus indicaciones en los primeros avisos, y atendemos sus demandas, evitaremos la mayoría de las enfermedades, que acaban siendo la parada obligada que nos pone para intentar recuperar su equilibrio perdido. Naturalmente debido a nuestra sordera habitual. O a que vivimos en un estado de permanente supervivencia en nuestra nube mental, y claro, no hay tiempo para cuidarse.

Un factor básico para mantener o recuperar nuestra salud es nuestro estado emocional.

Aún no se considera lo suficiente (aunque por suerte cada día más), que la alegría, el amor y todas las emociones positivas mantienen alejadas las enfermedades, sin más. Al contrario que la tristeza, la ansiedad y el sinfín de emociones negativas, que abre las puertas a todo tipo de problemas.

Nuestro cuerpo responde a nuestra consciencia de manera mucho más potente de lo que la clase médica mayoritariamente está dispuesta a aceptar.

Podemos llegar mucho más lejos en nuestro apoyo a la salud del cuerpo de lo que creemos. La información limitante con la que somos bombardeados continuamente, nos mantiene apartados de esa verdad. Una medicina basada en el negocio de venderte medicamentos para que te "cures" o que te libres de los síntomas (las señales que el cuerpo nos envía) nos señala que no podemos hacer nada por nosotros mismos. Esto es un claro engaño.

Somos los responsables de nuestra salud, y si estamos atentos a nuestro cuerpo, éste nos indica claramente lo que necesita a cada momento; comida ligera, descanso, movimiento, alegría, aseo, serenidad, etc.

No hay día que no se den numerosas curaciones \"milagrosas\" por todo el mundo, simplemente porque las ganas de vivir, junto con cambios en la dieta, en las actitudes y junto con los pensamientos adecuados, han producido el impulso que el cuerpo necesita para producir la sanación.

Nuestro cuerpo es una manifestación energética de nuestro Ser. Por ser una energía muy concentrada la consideramos sólida, pero si observamos detenidamente su funcionamiento y composición, podemos apreciar que es un universo organizado, con millones de células, moléculas, átomos y partículas que trabajan en perfecta coordinación con un fin común.

En nosotros hay mucho más agua que materia sólida. ¡Somos líquidos! A nivel atómico hay mucho, muchísimo más vacío que materia. ¡Estamos vacíos!

Un auténtico milagro a cada instante. Considerarlo, como se hace frecuentemente, como un conjunto de órganos, de piezas que se desgastan, semejante a cualquier máquina hecha por el hombre, es realmente penoso. Demuestra cuán inconscientes somos del funcionamiento real de nuestro precioso cuerpo. De cómo se regenera y autorregula a cada instante sin nuestra intervención. Y muchas veces a pesar de nosotros y del sistema médico imperante.

Se desarrolló partiendo de dos células para acabar creando una organización de millones y millones de células. Tiene muy claro su objetivo que es una perfecta salud y bienestar. El día que las máquinas crezcan partiendo de dos trocitos más pequeños que la punta de un alfiler, podremos quizás empezar a compararlos.

Dispone de una inteligencia propia que lo lleva a obrar el milagro de auto-perpetuarse con los medios energéticos de que dispone. Si aprendemos a escucharlo y a seguir sus indicaciones, empezaremos a saber qué alimentos nos convienen. Cuándo disponemos de energía para emprender tareas pesadas. Si necesita descanso. Incluso si requiere algún alimento en concreto como ocurre con las mujeres en cinta. Tenemos que escucharlo, estar atentos, y claro está, hacerle caso.

Las emociones son un fenómeno muy corporal. Cuando uno siente amor apasionado por alguien, siente una sensación de amplitud caliente en el pecho, quizás en todo el cuerpo. Al contrario cuando se siente miedo, la respiración se acorta y se contrae el estómago, los brazos y las piernas pueden temblar. Cuando uno se siente feliz, una amplia sonrisa ilumina la cara, brillan los ojos y se puede llegar a saltar de alegría. Al recibir una noticia triste, el rostro se vuelve cabizbajo, la garganta se aprieta, y las lágrimas afloran en los ojos. Estos ejemplos nos muestran cómo sentimos con nuestro cuerpo.

Los sentimientos existen como resultado de la interacción en primer lugar del "sentir" que percibimos con nuestro cuerpo, y después del tomar consciencia y pensar. Refinemos nuestro sentir para hacernos más perceptivos y sensibles, y mantengamos nuestro pensar más consciente para mantenernos centrados y fuertes. Tomemos consciencia de esta simbiosis para manejarnos con mayor habilidad con nuestro cuerpo y nuestra mente. No tenemos que dejarnos arrastrar si no queremos realmente hacerlo.

Nuestro organismo dispone de células madre por todo el cuerpo. Dispuestas a sustituir las dañadas en cualquier órgano. Este proceso funciona en gran medida regido por su inteligencia propia que siempre busca la salud plena y el mejor equilibrio posible. Aquí hay la posibilidad de que si ponemos de nuestra parte consciente utilizando nuestros potenciales, podemos hacer una actuación directa para favorecer la sanación de cualquier dolencia que tengamos. Es activar los procesos potenciales que tenemos usando nuestra consciencia. La mencionada tríada presencia-atención-intención activará los mecanismos internos que el cuerpo dispone para cualquier cambio. ¡Está esperando tus órdenes!

El proceso ya se conoce; el código genético no es algo estático, se activan o desactivan sus genes para segregar las proteínas necesarias que envían la información y el material necesario a cualquier rincón de nuestro cuerpo, para así realizar los cambios necesarios siguiendo las órdenes recibidas por... ¡nuestra consciencia! ¿Quién sino dirige tan extraordinarios y complejos mecanismos? ¿La casualidad? Esto explica las innumerables curaciones "milagrosas" que se suceden a cada momento por todo el mundo y que la ciencia médica occidental no acierta a explicar, por lo que las ignoran.

Hay numerosos estudios que corroboran estos hechos. Si deseas profundizar en ello encontrarás amplia información. Aún mejor, si deseas experimentarlo puedes comprobarlo en ti mismo. Ponlo a prueba.

En el segundo libro veremos propuestas de cómo llevarlo a la práctica.

Si andamos despiertos también apreciaremos el lastre que representan nuestros hábitos insalubres como alcohol, tabaco, grasas, contaminación, estrés, depresiones, sedentarismo o exceso de ejercicio, y tantas otras cosas.

El cuerpo humano es el soporte físico para nuestra vida en este planeta. Podemos ignorar completamente este maravilloso fenómeno y todo funcionará igualmente, con mayor o menor salud, según nuestra manera de vivir. No necesita de nuestra cooperación para funcionar. Si atendemos su existencia conscientemente, podemos favorecer muchísimo su funcionamiento, aportando todos los cuidados, nutrientes y afecto que necesita para existir. Entonces empezarán los cambios y mejoras, no lo dudes ni un momento. Es mucho más inteligente que nosotros.

Aunando nuestra consciencia de Ser con su inteligencia innata, lograremos un rendimiento que puede llegar a ser sorprendente. Llegando a poder rejuvenecerse, recuperarse de graves enfermedades y a darnos una experiencia vital maravillosa.

Como ya hemos visto, nuestro cuerpo responde de forma directa, sin cuestionamientos a nuestro estado mental y emocional.

Lo queramos o no, somos los responsables de nuestro estado anímico, por lo que aquí vemos una razón más para poner atención-intención-intento en nuestra manera de manejarnos con nuestros pensamientos y emociones.

Tenemos a nuestro alcance potentes capacidades que están esperando que queramos desarrollarlas, para producirnos increíbles beneficios, en todos los aspectos, mental, emocional y físico.

Lao Tsé - XV

*¿Cómo puede mantenerse el curso de la vida de un hombre*

*si éste no permite que fluya?*

*Aquellos que fluyen con la vida*

*saben que no necesitan otra fuerza.*

*No sufren desgaste, no sufren roturas,*

*no necesitan remedios ni curas.*