← Índice del libro

Caminando alegremente por la Tierra

La vía

![](/__l5e/assets-v1/b58f7e66-d9fa-4926-be86-087abe3a1ff3/libro-image18.png) ![](/__l5e/assets-v1/5868b694-12ca-4c21-a821-df985e189dec/libro-image19.png)

La mente es un don maravilloso que hemos recibido los humanos y que aún estamos aprendiendo a utilizar. Como ocurre con cualquiera de los atributos que tenemos es necesario hacer un buen uso, consciente, sereno.

Para ello podemos seguir algunas pautas básicas. La principal es que tenemos que poner nuestra atención en observarnos a nosotros mismos de forma permanente. Siempre y, sí, sin excepciones. Puede parecernos un trabajo arduo, casi imposible, pero no lo es.

Podemos establecer una comparación con los conductores de vehículos, que deben tener su atención dividida en partes; una parte de su atención rige el funcionamiento del coche, otra vigila la carretera y los otros vehículos, y aún queda para poder mantener una conversación con los acompañantes e incluso oír música.

De igual manera simultáneamente a nuestras actividades cotidianas o interacción con otras personas es bueno estar atentos a nuestros pensamientos, pero de forma desapegada muy consciente. Para ser nosotros (nuestro Ser) el que capte cada uno de ellos y pueda discernir los útiles y adecuados de los superfluos, obsoletos o claramente negativos.

Si seguimos los pensamientos adecuados éstos nos llevarán por caminos de bienestar y felicidad. Cual rótulos que nos indican posibles desvíos a seguir.

Si no estamos atentos podemos seguir sin darnos cuenta un pensamiento erróneo que nos conduzca por un camino que acabe en sitios desagradables, que sólo comportan sufrimiento y malestar. ¿Cómo distinguir los unos de los otros? Pues observando qué tal te sientan, ¿qué sentimientos o emociones te evocan? ¿Se ajustan a tu ideal de bienestar que deseas para ti mismo?

Todos hemos experimentado que los pensamientos positivos o de alta vibración nos aportan energía, alegría, son como un impulso. Y los de baja vibración o negativos nos aflojan, entristecen, son como un freno. Pero difícilmente nos hemos planteado la posibilidad de seleccionar éstos y de fomentar aquellos que nos favorecen conscientemente.

Sólo se requiere de nosotros una atención impecable, desde la que discernimos en cada momento por dónde queremos ir.

Es posible llegar a apreciar si lo que vemos en nuestra mente tiene su origen en nuestro Ser interno que nos indica algo, o por el contrario se trata de algo que hemos atrapado en el pasado o de otras personas.

Si estamos atentos podremos apreciar fácilmente los sentimientos que nos provoca ese pensamiento. Cuando aparece un pensamiento negativo nos provoca un claro malestar, por ello, lo dejamos correr en ese mismo momento, con aceptación, pero sin seguirle la cuerda, como quien ve un anuncio publicitario que no le interesa para nada, al instante siguiente se olvida y listo para otra cosa. De esta manera con cada pensamiento procedemos según nuestro guía interno (consciencia) nos indique, favoreciéndolo o dejándolo atrás.

Cuando surge un pensamiento que consideramos favorable, quizás inspirador, le damos nuestro apoyo, mediante nuestra atención. Este pensamiento evocará por asociación otros con su mismo nivel vibratorio. Nuestro diálogo interno nos mantendrá entonces en una actitud positiva, que será fuente de bienestar.

Los pensamientos provenientes de nuestro Ser interno \"superior\" o espíritu son siempre elevados, simples y claros. Evocan sentimientos amorosos y de grandeza. Si no es así queda claro que su origen es otro.

Esta manera de funcionar con nuestra mente la podemos calificar de \"en alerta\". Podemos decir que es estar realmente despiertos, puesto que no dejamos que funcione por sí misma sin ningún control.

Resulta similar al ir en bicicleta, si estamos atentos mantenemos un buen impulso, el equilibrio, evitamos los obstáculos y nos dirigimos a alguna parte. Si nos despistamos podemos acabar cayendo en un agujero y hacernos daño, quizás incluso dañar a alguien. Naturalmente al principio requiere una atención especial, ya que estamos aprendiendo, pero conforme asumimos esta manera de funcionar se vuelve más fácil y ya no requiere ningún esfuerzo.

Un factor importante es nuestra actitud. Si ésta es de confianza serena y obertura, estaremos preparando el terreno adecuadamente para que sintonicemos la frecuencia mental idónea, evocadora de comunicación directa con nuestro interior, en sus más elevadas posibilidades. Y dentro de estas actitudes positivas hay tres que son las más poderosas fuerzas de crecimiento interior:

Agradecimiento

Amor

Aprecio

SER

A esta tríada la llamaremos pasión.

Buscando y proyectando conscientemente la pasión basada en estos sentimientos, sin discriminación alguna, tanto en nosotros mismos como a nuestro alrededor, estaremos preparando el camino para poner realmente las cosas en su sitio.

Sustituiremos con ellos el habitual estado de exigencia y reproche que frecuentemente mantenemos con la vida y que nos aparta tan amargamente de nuestro legítimo bienestar.

Por otro lado es necesaria esta segunda tríada que llamaremos intento:

Intención

Presencia

Atención

SER

Si mantenemos en nosotros ambas tríadas obtenemos:

SER

Amor

Agradecimiento

Aprecio

Presencia

Atención

Intención

Si trabajamos nuestro intento (presencia-atención-intención) sin el soporte de la emoción tendremos resultados muy pobres. Se requiere de la fuerza de la pasión (Amor-agradecimiento-aprecio) para superar la fuerza de nuestras actitudes y pensamientos antiguos que querrán mantener su estatus en nosotros. Es natural después de tanto tiempo nutriéndolas día a día y considerándolas nuestra verdad.

Nuestro nivel de consciencia a cada momento determina como es nuestra experiencia vital. Veamos en este gráfico como David R.Hawkins hace una aproximación interesante a los diferentes niveles posibles y a los estados que implican, haciendo una valoración de 0 a 1000.

Naturalmente no podemos elevar directamente nuestro nivel de consciencia, pero sí podemos tener una tendencia ascendente si trabajamos los diferentes aspectos que se mencionan en este libro. Por otra parte difícilmente se mantiene un nivel constante y permanente, pero conforme subimos en la escala ganamos estabilidad y poder personal. Está en nuestras manos.

Veamos otro enfoque de cómo superarnos.

Es frecuente descubrirnos diciéndonos o diciendo a los demás que la vida es un asco y que no tiene arreglo. Estamos muy insatisfechos con lo que vemos y cómo nos sentimos al respecto.

¿Quisieras cambiarlo todo? ¿Concibes un mundo mucho mejor?

Pues deja de quejarte y haz que surja.

Sí vaya, qué fácil es decirlo... ¿entonces cómo hacerlo?

Usaremos la misma mecánica que se utiliza para cualquier creación.

Crea en tu mente el más elevado pensamiento que concibes de cómo te gustaría ser. Visualízate viviendo esa nueva manera de ser cada día, permanentemente. Imagina lo que pensarías, harías y dirías, y como responderías a lo que los demás hicieran o dijeran. En la escala de consciencia anterior tenemos una referencia.

¿Qué diferencias hay entre lo que dices y haces habitualmente y esta nueva visión tuya que tienes?

Bien, pues ya que apreciamos el contraste entre los dos modos de ser, empieza a cambiar - cambiar conscientemente - tus pensamientos, palabras y acciones, igualándolos a la visión de tu mente.

Sí claro, esto requerirá un esfuerzo constante, una gran firmeza en tu propósito. La dificultad sólo depende de tu propia resistencia al cambio, si no lo haces, ya sabes lo que tienes.... Es necesaria la supervisión permanente, momento a momento, de cada pensamiento, decisión, palabra y acto. ¡Sin tregua ni concesiones! Todo el proceso constituye un enorme desplazamiento hacia la consciencia. Pero recuerda, sin esfuerzo, sin presión, fruto de un acto de lucidez, no de represión.

Lo que descubrirás si afrontas este reto es que has pasado la mitad de tu vida inconsciente. Es decir, no te percatabas de lo que has decidido en cuanto a pensamientos, palabras y actos hasta que has experimentado sus consecuencias; y entonces, cuando has experimentado dichos resultados, has negado que tus pensamientos, palabras y actos tuvieran algo que ver con ellos. Todo ello te ha llevado a renegar de la vida por los numerosos desastres presentes en ella y lo mucho que sufres por ellos.

Se trata de una invitación a abandonar esta vida inconsciente. De un reto al que el Ser humano ha aspirado desde siempre.

Así pues: ¿quieres que tu vida sea tu mejor obra? Empieza a imaginártela del modo como quieras que sea, y trata de alcanzarlo. Para ello examina cada pensamiento, palabra y obra que no se muestren en armonía con esa idea, y aléjalos de ti.

Cuando tengas un pensamiento que no cuadre con tu más alta visión, cámbialo por otro nuevo, inmediatamente. Cuando digas algo que no se ajuste a tu mayor ideal, toma nota de no volver a decir de nuevo nada semejante. Cuando hagas algo que no cuadre con tu mejor intención, decide que ésa sea la última vez que lo haces. Te sorprenderás de los cambios que se producen en ti y en quien te rodea, ya que al ser tú diferente ellos también interactuarán contigo de otra manera. ¡Descubre tu nuevo yo! Esta vez más consciente.