Caminando alegremente por la Tierra
Pequeña gran revolución interna

A la vista de todo lo expuesto anteriormente, creo que vale la pena que pongamos manos a la obra. Dejemos ya de considerarnos víctimas de nadie ni de nada.
Como humanos podemos tomar las riendas de nuestro estado mental, emocional y físico. Siempre guiados por nuestro Ser interno, podemos modificar todo aquello que no nos gusta en nosotros y acercarnos paso a paso a un estado de bienestar y felicidad que ni creíamos posible. Para cambiar el mundo debemos empezar por nosotros mismos y vivir en nuestro ámbito personal el ideal que queremos ver afuera.
Aquí unas cuantas sugerencias genéricas. Son intencionadamente ambiguas y puramente orientativas, ya que cada uno ha de encontrar su propia manera de hacer. Cada ser es único y diferenciado de los demás. Busca tu esencia, eres un canal único de manifestación. ¡Sólo tú puedes ser tú mismo!
- Necesitamos afrontar toda tarea con alegría, incluso entusiasmo, éste puede estar originado por la consciencia de las increíbles posibilidades que se abrirán a nuestro paso, si perseveramos en nuestro objetivo. La alegría no se debe forzar, sino ser el resultado de una nueva lucidez.
- Mantén un estado de alerta consciente permanente, tanto interno como externo. Es el único camino para ser los artistas de nuestra experiencia vital.
- Evitaremos acciones extremas, podemos decir que la suavidad y armonía, no carente de fuerza, será la pauta a seguir.
- Escucha tu cuerpo, continuamente te dice cosas si estás atento.
- Escucha tu mente, obsérvala con distancia, recuerda que tiene mucho contenido erróneo, así que debes estar atento y mirando de serenarla lo máximo posible. No te creas todo lo que te dice, sólo lo que consideres que vale la pena ser creído.
- Escucha tu corazón, su guía es infalible. ¿Cómo saber si lo que sientes viene del corazón? ¿Se apoya en argumentos? Pues NO viene de él.
- Escucha tus sentimientos y emociones, no te complazcas con las que te producen sufrimiento, son ecos que cambiarán si cambias tú.
- Tenemos en nosotros el campo de todas las posibilidades desde donde podemos activar cualquier cambio, tanto en nuestro cuerpo físico, emocional, y mental.
- No nos dejemos afectar por lo que dicen, lo que hacen o lo que piensan nuestros semejantes. No tiene sentido que pongamos en sus manos nuestro estado de ánimo ni nuestras decisiones, ni por supuesto nuestra visión del mundo.
- La realidad siempre es subjetiva. No te dejes apresar por quien se cree tener la verdad. Por muy santo o científico que sea.
- Seamos un ejemplo viviente de lo que nos gustaría ver en los demás.
- Seguiremos nuestro propio ritmo. Nada de presionarse, relajación.
- Mediante la auto-observación, descubriremos nuestros límites actuales que son el punto de partida.
- La confianza en nosotros mismos, así como la tolerancia con nuestros errores, son ingredientes básicos.
- Nada de rigideces ni de intentar cambiar a los demás. Se trata de interactuar con cada momento presente con la máxima fluidez posible.
- De todas las situaciones que nos encontramos aprendemos algo.
- Nuestras emociones y sentimientos son una guía infalible. Si nos sentimos mal busquemos si es algo mal enfocado en nuestra mente o se debe a que debemos apartarnos de una situación o persona, quizás modificar una manera de actuar. Confiemos en nuestro Ser, si estamos atentos siempre nos dice lo que hay.
- Creamos más en nosotros mismos y menos en lo exterior.
- Podemos alcanzar un nuevo estado del Ser que nos permita realizar los cambios más radicales, tanto físicos como psicológicos.
- Deja que las cosas surjan y acontezcan por sí mismas, nada de esfuerzos ni sacrificios. Sé simple y natural.
- Intenta ver más, oír más, tocar más, degustar más, oler más, serenarte más, soñar más, usar más tu cuerpo, tu imaginación,... Sube el volumen de tu vida, aumenta la intensidad; siempre desde la serenidad, la atención y el afecto.