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Caminando alegremente por la Tierra

Ser Humano

Desde mi punto de vista, como humanos, disponemos de numerosos poderes, capacidades potenciales que podemos desarrollar en mayor o menor grado según numerosos factores.

Entre ellos podemos enumerar unos cuantos que quizás por lo evidentes que son, a veces, no reparamos mucho en ellos: disponemos de un cuerpo físico que nos da soporte para nuestra existencia en este planeta, disponemos de los cinco sentidos (y otros más, menos evidentes) que sólo apreciamos en su justa medida cuando los perdemos, vista, oído, gusto, tacto, olfato, equilibrio, temperatura, peligro, y otros... También disponemos de una poderosa mente con capacidades maravillosas como el habla, la previsión, el aprendizaje, el recuerdo, el pensamiento. No podemos olvidarnos de la capacidad de sentir el amor, el odio, la alegría, la risa, el sueño, etc. Nuestra experiencia vital se nutre por estas vías de entrada, cada una de ellas, tiene mucha más profundidad y posibilidades de las que creemos y que no aprovechamos.

Usamos nuestros sentidos a un nivel muy superficial. Además también se combinan entre ellos y aún dan más de sí de lo que sería su suma.

Veamos como usamos la vista; tenemos un rango de visión de unos 180º, pero observamos solamente una pequeña área de toda esa amplitud, ya que nuestra atención, muy regida por el intelecto que sólo sabe trabajar de uno en uno, se fija en pequeñas áreas que son de nuestro interés a cada momento y pasa por alto todo lo demás, diría que prescinde de un 90%. A esto se suma que nuestra atención está normalmente más interesada en lo que pensamos que no en lo que vemos realmente. Nuestro subconsciente sí que capta toda la información disponible, por eso encontramos las llaves, aunque a veces no tenemos ni remota idea de donde las dejamos.

Por otro lado tal como hemos desarrollado el sentido de la vista, percibimos un rango de gama luminosa entre el ultravioleta y el infrarrojo de todo el espectro electromagnético. Si no fuera así podríamos ver las señales de los móviles o la radio-tv desplazándose por el aire, o las radiaciones que nos llegan del cosmos.

Todo lo que vemos nos está aportando cantidades ingentes de información que pasamos por alto si no somos suficientemente observadores. Hay quien al entrar en una habitación lo primero que observa es si está limpia. Otro reparará en la decoración, los contenidos de la mesita de noche, cómo es esa alfombra, la colcha, si la persiana está inclinada, que no tiene armarios, si está bien iluminada, si tiene un ambiente agradable, etc. Cada cual observa lo que le suscita un interés.

Lo mismo ocurre con todos los demás sentidos de que disponemos, que llegan y aún pueden llegar mucho más allá de lo que creemos.

Cuando observamos una persona desconocida, podemos saber fácilmente su estado anímico, su forma de ser, la cantidad de energía que tiene, cómo es su carácter, si sintonizamos con ella, si está enferma, si es peligrosa, y muchas otras cosas simplemente con una visión abierta y sensible.

No sacamos todo el partido a nuestras posibilidades de percepción, podemos ampliar el rango de acción de todos nuestros sentidos trabajándolos adecuadamente.

En el segundo libro de prácticas se proponen técnicas para amplificar y refinar más nuestros sentidos.

Podríamos definir la vida que tenemos, como el uso más o menos acertado, de todos nuestros poderes y recursos personales combinados.

De entre todas estas capacidades quiero hacer especial hincapié en el uso que hacemos de una de las más potentes. Nuestra mente con sus pensamientos.

No es por predilección ni por capricho sino porque según mi experiencia he podido apreciar que nuestras mentes y sus contenidos en forma de pensamientos, así como las emociones implicadas en ellos, son la principal causa de nuestros problemas. Según como los manejamos nos provocan sufrimiento e incluso numerosas enfermedades. Por otro lado, también es el medio por el que se han logrado las mayores proezas en todos los campos, creaciones, descubrimientos y tecnologías.

Con la misma facilidad con que nos eleva hasta prácticamente tocar el cielo, nos puede hundir a profundidades insospechadas donde el dolor y el sufrimiento parecen no tener fin.

El pensamiento erróneo en grupos de humanos aumenta aún más su potencia y puede como bien sabemos provocar guerras, la destrucción de la naturaleza y todo tipo de desastres de los que sobran ejemplos.

Pues resulta que tan potente capacidad de la que disponemos no ha sido entrenada convenientemente a quedar supeditada a nuestra parte esencial, sí, esa parte que también ha sido extrañamente ignorada y es la que está estrechamente vinculada a nuestra vida, es su núcleo y centro donde se atestigua todo lo que en ella sucede.

Por todo ello creo necesario adentrarnos en lo posible a profundizar en el descubrimiento del buen uso de nuestra mente y así hacer honor a tan sublime regalo que hemos recibido como humanos. Se trata pues de un pequeño manual de instrucciones para navegantes, espero que te sea de utilidad y te inspire a ir un poco más allá, rebasando tus límites aparentes.