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Caminando alegremente por la Tierra

Visualización y sentimiento

Veamos uno de los medios creativos más potentes de los que disponemos. La visualización. Ampliamente utilizada en el mundo de los deportes de competición por su bien comprobada eficacia.

No hay una única manera de trabajar la visualización, ya que cada persona puede tener diferentes facilidades. Unos mediante imágenes, otros con palabras, quizás en afirmaciones. Otros mediante sonidos, músicas o sueños... Las posibilidades son muchas.

Un aspecto interesante de los pensamientos es apreciar cómo se nos presentan:

- Imágenes o escenas

- Palabras o voces interiores

- Sonidos o músicas

- Olores y sabores,

- Tacto o contacto sensual

- Sueños

- Otros...

De hecho disponemos todos los sentidos en el nivel mental. Cuántas veces nos descubrimos con una canción en la cabeza que se nos repite machaconamente, o aquel olor que nos recuerda una escena de la infancia que podemos llegar a revivir mentalmente.

Todo lo que vemos, oímos, tocamos, olemos y saboreamos pasa de nuestros sentidos al cerebro que es donde se procesa y se crea nuestra interpretación. Por este hecho queda evidenciada la subjetividad de toda percepción. Normalmente consideramos real aquellas interpretaciones que compartimos con nuestros semejantes. Los demás nos dan la seguridad de la que carecemos. Actualmente se sabe que para nuestra mente es prácticamente igual que algo sea imaginado (personal), interno, o que sea un hecho supuestamente real (compartido), externo. De aquí la tremenda fuerza de las creencias. Nuestro funcionamiento, forma de pensar, incluso de sentir, se basa en lo que consideramos real y verdadero.

¿Por qué buscar entonces que todo se ajuste a lo que considera real la cultura imperante en este momento? No existiría el cambio si únicamente nos atuviéramos a lo que es aceptado por los demás. Todos los inventores, descubridores, creadores, artistas, investigadores, van más allá, para traer lo que parecía inexistente o imposible a nuestra realidad cotidiana.

Se trata entonces de encontrar nuestra manera personal de vernos; viviendo, sintiendo, sanándonos, disfrutando la realización de cualquier propósito que queramos de forma única, diferenciada, exclusiva, genuina, sin atenernos a comparaciones ni referencias.

Es muy importante aquí intentar mediante la atención laxa elevar nuestro nivel de consciencia, porque nuestro trabajo de sanación o creación será mucho más eficaz que si se trata de un pensamiento más, que se contrapone con otros cientos que afirman lo contrario. Situación que se da fácilmente en el estado Beta de nuestro cerebro, que es el estado de consciencia habitual.

El proceso sería; serenarnos y entrar en una relajación profunda lo que nos conduce a un estado Alfa, incluso quizás Theta, en nuestra mente.

Recordemos:

Es preciso acercarnos a la conjunción de las dos tríadas:

Amor

Atención

Presencia

SER

Aprecio

Agradecimiento

Intención

Para que nuestro intento sea potente debemos asumir en el máximo grado posible cada uno de los elementos aquí descritos desde un estado elevado de consciencia. De la profundidad y entrega que consigamos dependerá nuestro éxito.

Si nuestra visualización es muy sentida y detallada estaremos dando una base sólida a su realización inminente. En el plano sutil interno ya estará hecho, así que su vivencia-materialización será más fácil y cercana.

En el segundo libro encontrarás propuestas de cómo incorporar cada aspecto del hexágono del Ser a nuestro trabajo interno. Aun así te sugiero que descubras por ti mismo cómo hacerlo.

Las consecuencias de nuestros contenidos mentales (personales o compartidos) afectan directamente tanto a nuestro cuerpo emocional como al físico y energético.

Si nos entregamos a la nefasta idea, "esto no es para mí, no hay manera", y nos dejamos arrastrar por el encadenamiento de pensamientos-sentimientos que sucederán a éstos, queda claro que en breve nos quedaremos exactamente como estábamos y reafirmando nuestro pequeño mundo de esclavitud a estas bajas vibraciones.

Nuestro cuerpo físico responde de una manera mucho más drástica de lo que nos pueda parecer a nuestros contenidos mentales-emocionales.

Hay ocasiones en que esta vinculación es muy clara. Seguro que todos hemos vivido de alguna manera la típica situación de encontrarse caminando por una calle solitaria, empezamos a albergar pensamientos de temor considerando los peligros... y al escuchar algún ruido sospechoso nos parece que alguien está detrás, nuestra mente interpreta rápidamente que hay un peligro y se disparan todas las alarmas, tanto a nivel emocional como físico, generándose una fuerte sensación de miedo que produce adrenalina en nuestro cuerpo, preparándose así para el ataque o la huida.

Cuando al final acabamos descubriendo que en realidad no pasa absolutamente nada, el daño ya está hecho, y se nos ha quedado muy mal cuerpo. La adrenalina circula a sus anchas por todo el cuerpo poniendo a todo el sistema en alarma y preparado para cualquier emergencia.

Nuestros cuerpos emocional y físico han reaccionado a una situación que se encontraba en nuestra mente, la han considerado como real, porque [siempre lo hacen así]{.underline}. Los contenidos mentales determinan ¡siempre! nuestro estado, sean estos ciertos o imaginarios. De aquí que si vivimos en un estado de tensión, debido a cómo hacemos frente a nuestra situación personal, nuestro cuerpo-mente genera sustancias que sobre estimulan los órganos y se produce el tan conocido estrés, con sus perjudiciales efectos a más corto o largo plazo.

Este fenómeno también lo podemos utilizar a nuestro favor.

Por ejemplo en una meditación guiada por visualización:

Nos encontramos en la orilla del mar, un día soleado de verano. Una suave y cálida brisa acaricia tu piel. El cielo de un azul profundo contrasta con el azul verdoso del mar, donde unas suaves olas vienen a refrescar tus pies descalzos en la arena\... su suave murmullo resulta relajante. La claridad lo inunda todo.

Esta escena evoca en nosotros unos sentimientos y sensaciones agradables que llegan a producirnos bienestar y placer físicos y emocionales. Con ello en nuestro sistema circulatorio se prodigan las endorfinas, que producen los efectos mencionados.

Los deportistas de élite se concentran profundamente, usando la misma técnica, para visualizarse a sí mismos realizando el ejercicio que desean hacer a los niveles de perfección que quieren conseguir.

Cuanto más intensa y sentida sea la visualización, con mayor facilidad podrán luego lograr físicamente el ejercicio. De alguna manera nuestro cuerpo-mente busca los caminos y pone los medios para la realización de nuestro propósito tanto a nivel físico, endocrino, celular, como mental, emocional y energético. Y se puede aplicar a cualquier propósito que tengamos.

Es bien conocido el efecto placebo que puede provocar la ingesta de un supuesto medicamento que en realidad es inactivo, pero resulta que mejoran los síntomas en el paciente que cree en él. Para los médicos los resultados son falsos, pero ¿cómo es que no investigan más los mecanismos que producen la mejoría si no ha sido el medicamento? Hay infinidad de estudios que corroboran estos hechos y no es el propósito de este escrito profundizar en ellos. Para quien le interese seguro que encontrará amplia información.

Nuestro cuerpo-mente es muy poderoso. Tenemos capacidades sin explotar que están a nuestra disposición para que las descubramos y exploremos.

Podemos sintonizar con la existencia y ser artistas creadores mediante cualquiera de los múltiples atributos que nos ofrece.

La manera más efectiva de hacer uso de nuestros poderes creativos es alineando la mente con nuestro cuerpo emocional, cuyo centro es el corazón. Con la unión de propósitos de la mente y el corazón su fuerza se multiplica.

Cuando tenemos una idea (mente) que nos provoca interés, incluso entusiasmo (corazón, cuerpo emocional), ponemos en ella nuestra atención-intención, desarrollándola completamente en nuestra mente, impulsados por el deseo (emoción-corazón), lo que nos lleva a realizar las acciones necesarias (intento) para su plena materialización.

Si nos fijamos en nuestra propia experiencia, seguro encontramos muchos ejemplos de que funcionamos así.

Busquemos conscientemente nuestro estado ideal, visualicémoslo, sintámoslo, vivámoslo.

No somos víctimas en este universo\...

Somos creadores de nuestras vivencias.